Galeria de Arte
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ISABEL GUTIÉRREZ, MIGUEL ÁNGEL y PABLO FERRER NAVARRO


ISABEL GUTIÉRREZ "Identidades"
MIGUEL ÁNGEL “Alquimia”
PABLO FERRER NAVARRO “Aquí y ahora”

Del 4 de Febrero al 8 de Marzo 2026
Inauguración jueves 12 de Febrero a las 19 h.

Visitas en un entorno seguro
La Galería se reserva el derecho de admisión

En la Galería de Arte Montsequi, esta exposición propone un recorrido por tres modos de habitar la pintura: como construcción de identidad, como transformación de la materia y como presente intensificado. Las propuestas Identidades (Isabel Gutiérrez), Alquimia (Miguel Ángel González) y Aquí y ahora (Pablo Ferrer Navarro) dialogan desde lenguajes distintos pero complementarios, unidas por una misma pulsión: hacer visible lo que no siempre tiene forma—la emoción, el tiempo, la memoria—y traducirlo en color, estructura y gesto.

Isabel Gutiérrez trabaja desde la síntesis y la superposición, donde el yo aparece como ensamblaje de planos, signos y relaciones cromáticas; Miguel Ángel convierte el lienzo en laboratorio, con veladuras, sedimentos y texturas que revelan el proceso como obra. Y completando esta trilogía, Pablo Ferrer Navarro irrumpe con una figuración fronteriza, vibrante, que sucede ante la mirada como un acontecimiento. Tres energías, tres temperaturas pictóricas, que invitan a mirar despacio y a la vez dejarse llevar: entre el silencio de las capas, la materia que muta y el color que se vuelve presencia, la exposición dibuja un mapa sensible de lo contemporáneo.

Isabel Gutiérrez (Madrid)
Construye su pintura desde ese instante casi imperceptible en el que el pensamiento se retira: un soplo ligero que abre paso a la inspiración. A partir de ahí, el cuadro crece por acumulación—capas de color sostenidas por la técnica, el conocimiento del medio y una paciencia consciente—hasta convertirse en un registro emocional de la mirada.

En esta muestra Identidades, Isabel Gutiérrez trabaja la pintura como un territorio de fragmentos que se reconocen: planos de color que se superponen, se cortan y se suturan como si fueran recuerdos en movimiento. En las obras se percibe una tensión muy viva entre lo figurativo (una presencia humana que aparece casi como silueta o máscara, signos de fauna y naturaleza) y lo abstracto (campos cromáticos amplios, formas orgánicas y geométricas, “puntuaciones” circulares que ordenan el ritmo). La identidad, aquí, no es un retrato cerrado: es un ensamblaje de capas, gestos y relaciones cromáticas que van construyendo un “yo” cambiante.

El color actúa como lenguaje emocional y como estructura: azules expansivos que abren espacio, verdes y amarillos que empujan la luz, rosas y rojos que introducen vibración y contrapunto. Las composiciones, cercanas a una síntesis cubista por su manera de simplificar y articular el plano, parecen preguntarse constantemente dónde termina el entorno y dónde comienza la figura. Así, cada lienzo funciona como un pequeño escenario poético donde la mirada se desplaza entre signos (hojas, aves, manchas, objetos insinuados) y descubre que la identidad no se “describe”: se hace visible en la forma en que el color se encuentra con el color, y en la manera en que la pintura decide, por sí misma, cuál es el siguiente paso.

Miguel Ángel

Miguel Ángel González 23 de marzo de 1975 en Santa Cruz de Tenerife.
Actualmente vive y desarrolla su actividad artística en Granadilla de Abona.

La obra abstracta de Miguel Ángel está siempre en constante evolución en cada lienzo. Estamos ante una pintura versátil en cuanto a técnica pictórica se refiere, tanto en los materiales empleados en sus composiciones como en el uso de ellos por el artista, confiriendo a sus cuadros una singularidad y una factura plástica muy dinámica e interesante.

Estamos ante una pintura luminosa, fresca, limpia y cargada de matices, donde el pintor entrelaza técnicas mixtas, dando paso a una metamorfosis entre ellas, con un resultado de unidad y simbiosis en cada lienzo. Una pintura inconformista donde el oficio es patente.

Texturas, composición, luz y color son fundamentales en el proceso creativo de este artista, donde cada obra va emergiendo en el equilibrio de estos conceptos. Es a partir de este punto donde deja que la propia obra pida por sí misma cuál será el siguiente paso a seguir, en un sinfín de posibilidades creativas en el proceso pictórico, hasta llegar el momento de decidir que este ha finalizado.

El estudio de Miguel Ángel es el taller de un alquimista plástico, donde, como tal, materiales, técnica y oficio se conjugan entre sí para dar vida a una obra rebosante de creatividad.

Pablo Ferrer Navarro

Pablo Ferrer Navarro Pamplona, 1970.
Estudios de arquitectura superior en mi ciudad natal. Actualmente afincado en Pamplona, aunque con posibilidad de residencia temporal en Madrid.

"Comencé a pintar al mismo tiempo que el siglo echaba a andar. Poco a poco empiezo a descubrir el valor de la pintura como un camino para encauzar la creatividad, principalmente a través del color y la geometría. La escultura, por otra parte, me permite trabajar en volumen, modelar el espacio y aplicar texturas, lo cual conecta más con mi condición de arquitecto. Desde entonces ha tenido lugar un proceso de evolución a través, fundamentalmente, de la búsqueda continua de nuevas formas o maneras de “construir” las obras. Pienso que mi intención es contar historias, haciendo un uso comedido de la abstracción sin renunciar a la figuración."

En Aquí y ahora, Pablo Ferrer Navarro despliega una pintura de presencia inmediata: un torrente de color y gesto donde la imagen no se presenta como una escena cerrada, sino como un acontecimiento que sucede mientras lo miramos. Sus lienzos están habitados por criaturas, rostros y signos que emergen, se deforman y reaparecen entre capas, como si la memoria y la imaginación discutieran el control del plano. Hay una energía casi musical en la composición: ritmos, choques cromáticos, aceleraciones y pausas, con un pulso expresivo que empuja al espectador a recorrer la superficie sin descanso.

Su formación como arquitecto se percibe en la manera de “construir”: bajo la aparente explosión, el cuadro sostiene una estructura de pesos y contrapesos, diagonales, encajes y bordes que organizan el caos. Ferrer no renuncia a la figuración, pero la mantiene en un territorio fronterizo, entre lo reconocible y lo abstracto, para contar historias que no se explican, se sienten. En estas obras, el “Aquí y ahora” es el título, la experiencia de un presente intensificado, donde el color actúa como emoción y la forma como pensamiento en movimiento.