Visitas en un entorno seguro
La Galería se reserva el derecho de admisión
Galería de Arte Montsequi, presenta las propuestas de Carlos Martín Aresti, Lola Santos y Pep Manresa que abren un territorio compartido de sensibilidad, materia y memoria. Donde se mira el aire, Sentir la vida entre las manos y Puntos de origen invitan a recorrer tres universos nacidos del gesto, la huella y la emoción, donde la creación se convierte en una forma de escuchar lo vivido y darle presencia.
En Carlos Martín Aresti, la pintura nace de una escucha lenta y cercana. Cada obra parece surgir del diálogo entre la mano, la materia y la memoria de lo mirado. Hay en sus lienzos y papeles una atención íntima al gesto, al rastro y a la atmósfera, con la naturaleza latiendo al fondo, convertida en presencia fugaz, en aire detenido, en huella de una experiencia interior.
Lola Santos trabaja la cerámica y el bronce en la escultura desde una relación profundamente física con la materia. Sus piezas conservan el calor del oficio, la paciencia del modelado y una sensibilidad ligada a lo táctil, a lo orgánico y a lo humano. En su obra, las manos piensan, sienten y dan forma a una vida que queda contenida en cada volumen. Pep Manresa, desde la textura, el relieve y la figura, abre un territorio emocional donde aparecen la nostalgia, la ternura, la soledad, el vínculo y el origen. Sus rostros y siluetas parecen guardar estados esenciales de la existencia, suspendidos en una materia cargada de memoria.
La exposición propone un recorrido sereno por tres universos unidos por el gesto, la emoción y la presencia. Pintura, escultura y materia construyen aquí una conversación sensible sobre aquello que permanece en nosotros: la memoria de lo vivido, la fuerza de lo que toca las manos y el eco íntimo de cada origen.
“Donde se mira el aire”
A mi modo de ver.
Hablar del trabajo de uno mismo supone moverse por terreno conocido, pero también ausencia de juicio imparcial y externo. Siendo ese trabajo la pintura la cosa se torna aún más difusa y complicada, porque cada artista tiene sus métodos y su propia interpretación de ese trabajo. Aparece, además, la dificultad de expresar o captar con la palabra aspectos fundamentales de la pintura que son propios del lenguaje visual, código diferente -llamado débil por la semiótica- y abierto ampliamente a la aportación sensitiva y/o cultural del receptor a la hora de recibir sus mensajes.
Se atribuye a Gauguin (también a Derain y a Bonnard) la afirmación, tan sencilla en apariencia, pero tan radical que dice: “un cuadro es una superficie plana recubierta de pintura, distribuida de cierta manera”. Dos conceptos se destilan de esta afirmación, a mi modo de ver decisivos porque se erigen como bases sólidas para múltiples desarrollos conceptuales posteriores sobre el hecho de la pintura: Que el cuadro es un objeto de naturaleza totalmente distinta de lo que nos hace imaginar al mirarlo, y que en su creación o realización hay una clave capital, esa “cierta manera” …de pintar, claro.r />
Quizá pintar- mi forma de hacerlo- sea algo parecido a dar palos, o pinceladas, de ciego. “Pintar sin tener ni idea”, como tituló el crítico Ángel González uno de sus ensayos sobre pintura. Pintar de oído, es decir oyendo una resonancia continua que sólo es expresable con pintura, con el acto de pintar. Porque la mirada se posa en el soporte contemplando lo que la mano, la herramienta y la materia generan, pero también mira a la memoria o al recuerdo de lo mirado y a las sensaciones que quedan atrapadas en ella. Es un hacer hasta reconocer, tantear hasta encontrar lo que se espera; un proceso en el que se va creando el lenguaje, porque quizá la expresión esté en el propio lenguaje.
Los lienzos y papeles incluidos en esta exposición responden a una pintura lenta, realizada sentado y muy cerca del cuadro. El formato pequeño me permite asistir en primera línea y de una manera cercana e íntima al proceso creativo, generándose en el taller un tiempo lento, casi detenido. Trato de dejar en evidencia el proceso de distribución de la pintura, la huella, el rastro de un procedimiento en el que se va incorporando la materia sobre el soporte con una determinada intención, bajo un determinado influjo, en manos de un cierto estado anímico y mental. Ser a la vez espectador, ejecutor y juez del proceso creativo de la imagen, nutrir y ser nutrido por la propia génesis del cuadro. Trasciende vagamente en los lienzos el rastro o la memoria de lo mirado - siempre la naturaleza como escenario- con lo fugaz como elemento común, lo que se va.
Carlos Martín Aresti
“Sentir la vida entre las manos”
Su inquietud artística siempre estuvo presente desde muy joven. Pero no fue hasta después de terminar sus estudios universitarios de Técnico en Empresas y Actividades Turísticas en la Universidad de Deusto de Bilbao cuando empezó, formalmente, su formación artística.
Ceramista por la Escuela de Cerámica de la Moncloa de Madrid (1995), con cinco años de diplomatura. Al terminar completó su formación en talleres de dicha Escuela: Taller de Modelado Creativo dirigido por la escultora Aurora Cañero, Taller de Texturas y Vidriados dirigido por el ceramista Joan Manuel Llacer, Taller de Serigrafía dirigido por la profesora Juana Linares.
Amplía su formación en la Escuela de Cerámica de La Bisbal (Gerona) con el muralista Joan Raventós, y con otros ceramistas y escultores en Madrid como Enrique Salamanca o Loretta Polgrossi.
En su andadura artística ha sido galardonada con varios premios de escultura.
Pertenece a la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE).
Entre sus trabajos artísticos además de sus esculturas, tanto figurativas como abstractas, en las que ha utilizados diferentes técnicas como el bronce, la terracota vidriada o la porcelana, ha realizado trofeos y medallas conmemorativas, murales en gran formato y esculturas de gran tamaño para jardines. Ha expuesto su obra en numerosas y prestigiosas ferias y galerías de arte por España, Europa, EE. UU y Taiwan. Sus obras escultóricas se encuentran en colecciones privadas, centros culturales, y en los museos de Pintura Japonesa y de Escultura al Aire Libre del Valle de los Sueños situados en Puebla de la Sierra (Madrid).
Pep Manresa (Llucmajor-Mallorca, septiembre, 1975)
“Puntos de origen”
En sus comienzos, Pep Manresa se centró en un postimpresionismo dedicado principalmente a paisajes, creando obras al óleo con espátula, predominando en ellas los tonos azules y verdes. En esa etapa, mostró una especial admiración por la época azul de Picasso.
Con el tiempo, su interés se dirigió hacia una investigación más introspectiva, enfocada en explorar las emociones humanas y sus estados congénitos, como la soledad, la nostalgia, la ternura o la amistad. Su obra también refleja su preocupación por la composición, la descomposición de la materia y la reflexión sobre la existencia misma.
Sus piezas, realizadas en técnica mixta y compuestas por diversos elementos como pigmentos, texturas, relieves y arenas, destacan por su carga emocional y su carácter atemporal. A través de rostros y siluetas humanas, especialmente femeninas, logra transmitir sentimientos universales que trascienden el concepto de tiempo (“tempus”). Uno de los motivos recurrentes y más simbólicos en su producción, es la representación de la relación materno filial, alentada con sensibilidad en sus lienzos.
Pep Manresa sigue indagando en sus inquietudes y experimentando nuevas formas de expresión, manteniendo un estilo íntimo y singular.